Uno de la casa

CENACAT acoge a su nuevo Director, Pbro. Mario Segura Bonilla

¡Bienvenido, P. Mario!

El P. Mario Alberto Segura Bonilla, séptimo de nueve hermanos de una tradicional familia herediana en la que asumió sus altos valores morales y cristianos, desde su niñez estuvo dispuesto al servicio, ya como monaguillo o sacristán de la rectoría de Nta Sra de Fátima, hoy actual Parroquia de Fátima a sus 12 años, y luego como miembro del Consejo Pastoral, en su comunidad. Concluidos sus estudios de secundaria y luego de un año en la UNA, ingresó al Seminario, con su característica dedicación al estudio y disposición a favorecer el bienestar de sus compañeros. Desde seminarista, siendo diácono, sirvió a la catequesis.

Su Ordenación sacerdotal, el 8 de diciembre de 1990, por Monseñor Román Arrieta Villalobos, fue un nuevo punto de partida para probarse a sí mismo y mostrar su gran interés y amor por la catequesis. Como delegado de catequesis por la Vicaría de S. Ignacio Acosta y luego como párroco, fue involucrándose progresivamente en la tarea catequística de la Arquidiócesis de San José

En los años 1995-1997, vivió la feliz experiencia de servir en el Vicariato Apostólico de Izabal, Guatemala, donde hizo la experiencia de realizar un proyecto, mediante la adecuación de los textos costarricenses, ya que se trabajaba con los de la Diócesis de Quezaltenango, que distaba mucho en su realidad cultural y social, como zona costera, en el Atlántico. Así, la primera catequesis de los niños pasó de 3 meses, a un año. Y la formación para los catequistas, por supuesto, requirió un esfuerzo renovado. Esta realización constituyó para él un gran aprendizaje, complementando la teoría catequética del Seminario, como tarea integral, prioritaria, con la puesta en práctica, de acuerdo con la realidad pastoral. Asimismo, en Izabal ejerció como Párroco de la Catedral, como Vicario de Pastoral del Vicariato Apostólico, y como Profesor de Ética y Educación Religiosa.

A su regreso de Guatemala, simultáneamente con su tarea pastoral, obtuvo la Licenciatura en Teología, por la Universidad Católica de Costa Rica. Y siendo Director Arquidiocesano el P. Jorge Araya (quien había contado con su apoyo en varias tareas de la catequesis arquidiocesana), se gestó la idea de que el P. Mario emprendiera la formación superior en catequética. Con gran placer de su parte y como una bendición de Dios, recibió el ofrecimiento de Mons. Román Arrieta, quien lo envió a estudiar en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma. En las investigaciones durante sus estudios, trató de contestar la inquietud de los catequistas acerca de cómo crecer en su propia espiritualidad. Razón por la que dedicó a este tema su tesis de Licenciatura en Teología con especialización en Pastoral Juvenil y Catequética. Por esto, también, se mantuvo en constante comunicación con la realidad pastoral y catequética del país. Inquietud y búsqueda que luego ha tratado de proyectar, mediante talleres y de otras maneras.

A su regreso de Roma, Mons. Hugo Barrantes le confió el área de la formación de catequistas en la Arquidiócesis de San José. Ejerció como Profesor de Catequética Fundamental Universidad Católica de Costa Rica, labor que ha retomado de nuevo, últimamente. Coordinó la formación de los catequistas en la Arquidiócesis, así como el equipo central del Proceso Arquidiocesano de Nueva Evangelización.

Hace 3 años se le confió la formación catequética de los seminaristas de primer año de teología, que le da una oportunidad invaluable para compartir con ellos la riqueza del encuentro con Jesucristo y de testimoniarlo mediante la catequesis. Desde el año 2005 y hasta el presente, es miembro de la Sociedad de Catequetas Latinoamericanos (SCALA), a la que también ha prestado sus servicios como Tesorero.

En 2007, con la transformación de CONEC en el Centro Nacional de Catequesis (CENACAT), la Conferencia Episcopal lo designó Fiscal en la naciente Junta Directiva de la Institución, innovada y fortalecida. A partir de entonces, el P. Mario ha sido miembro de su Consejo Administrativo, hasta el presente. Además, en su calidad de Director Arquidiocesano de Catequesis, ha participado durante 7 años en el muy grato y provechoso compartir mensual con los directores de catequesis de las otras diócesis y con el personal interno, ofreciendo su colaboración en la organización de eventos y tareas propias de la Institución. Todo esto le aporta actualmente un bagaje importante de conocimiento, afecto sincero por el quehacer conjunto, fraterno, en equipo, que le es característico desde los inicios.

Hoy, a sus 27 años de ejercicio presbiteral, y mientras ejerce como Párroco de las Mercedes en Betania de Montes de Oca, CENACAT lo acoge de manera muy familiar, como a “uno de la casa”. En efecto, su nombramiento como Director de CENACAT (y Secretario Ejecutivo de CONEC) por la Conferencia Episcopal de Costa Rica, es efectivo a partir de la Solemnidad de Pentecostés. Una señal de que su confianza en el Señor que lo ha llamado, estará plena de los dones del Espíritu, para escuchar, discernir, dialogar, y tomar sabias decisiones, cuyo su efecto llegará hasta los miles de catequistas, a lo largo y ancho del país.

De la acción del Espíritu disfrutará y se sentirá confiado, en medio de laicos y sacerdotes que laboran para las diversas instancias de la Institución. Como en Pentecostés, con todos ellos, María, la Madre de Jesús, lo acogerá como a su hijo, y le marcará el camino evangelizador de esta privilegiada Institución de la Iglesia Católica en Costa Rica. CENACAT contará con su espíritu alegre y su dinamismo; con su vocación de servidor, trabajador incansable y, sobre todo, con su deseo de responder al llamado que el Señor le hace.

Así pues, ¡bendito el que viene en el nombre del Señor! Gracias, P. Mario, por este “sí” confiado en Dios y en nuestra decidida colaboración.

Tus amigos, Mons. Óscar Fernández, los Directores Diocesanos y los servidores internos de CENACAT.

Tópico: Comisión Nacional de Catequesis|Ver por tópicos
Publicado: 2018-06-11 17:10:15