¿Existe la reencarnación?

La reencarnación o transmigración de las almas, es una creencia según la cual el alma o principio vital humano pasa por diversas etapas de purificación, pasando de cuerpo en cuerpo, hasta llegar a un estado de purificación total, de identificación con la divinidad, de descanso o disolución. La vida humana, pues, no es una sola, sino la cadena interrumpida de muchas vidas, en cada cuerpo en que se desarrollen, que puede ser un ser humano, una planta o un animal. Una vez lograda esta purificación, se puede llegar al estado de salvación plena. Los orientales hablan de un “karma”, que es como un mal o estado de la persona, fruto de sus decisiones, del cual no puede liberarse por sí misma, sino a través de múltiples reencarnaciones y renacimientos, hasta llegar a liberarse plenamente de él.

Pero, ¿qué nos dice la Biblia?

La Biblia no dice nada al respecto; nos habla de la Redención de Cristo. La reencarnación es una doctrina oriental extraña al pueblo de Israel y a los cristianos. La Biblia habla de la resurrección, pero no de la reencarnación. En cambio esta doctrina se encuentra en el hinduismo, en el budismo (nacidos en la India) y en algunos movimientos espiritistas actuales, como en la Nueva Era.

Para un cristiano coherente con su fe, es imposible aceptar esta creencia, máxime desde el punto de vista de la salvación cristiana. Porque si un ser humano para salvarse, necesita reencarnarse una y mil veces, para lograr así la plena liberación de su ser, ¿dónde queda la Redención de Jesucristo? Sabemos, además, que cada ser humano es único en el mundo y cada persona es irrepetible, no necesita reencarnarse en otro cuerpo para seguir existiendo.

Sin embargo, algunas personas manipulan la Biblia para apoyar esta idea. Por ejemplo, hablan de la vuelta del profeta Elías en los tiempos mesiánicos (Mt 11,14; Jn 1,19-23; Mal 3,23). Al decir Jesús que Elías había llegado con Juan el Bautista, lo que quiso decir era que Juan, por su temperamento fuerte y audaz, reproducía el papel de Elías, pero no era su reencarnación.

Otros, se refieren a un nuevo nacimiento del que habla el texto de Jn 3,3-4, cuando Jesús habla de nacer de lo alto, del agua y del Espíritu. Jesús, ante la inquietud de Nicodemo, de si un hombre puede nacer siendo viejo, entrar en el seno de su madre y nacer..., responde hablando del bautismo (Jn 3,5). No es nacer de nuevo, ni mucho menos reencarnarse, como ellos piensan. Se trata de un nacimiento espiritual, a la regeneración que produce el bautismo, pero no de un nuevo nacimiento carnal.

La fe fundamental de los cristianos, nada tiene que ver con la idea de la reencarnación. La Biblia habla de la resurrección después de la muerte, partiendo de la Resurrección de Jesucristo, modelo y primicia de los que iremos a resucitar, en el día del juicio (1 Cor 15,20; Col 1,18).

¿Qué nos dice el sentido común?

Algunos pretenden explicar de esta manera las simpatías y antipatías entre las personas, las desavenencias de los matrimonios, las desigualdades en la inteligencia de la gente, o las muertes precoces… ¿Acepta Ud. esta explicación? La moderna sicología ha ayudado a aclarar, de manera científica y concluyente, el porqué de éstas y otras manifestaciones extrañas de la personalidad humana…

¿Para qué sirve apoyarse en esta doctrina?

La reencarnación destruye la esperanza en la otra vida: invita a la irresponsabilidad. En efecto, si uno cree que va a tener varias vidas más, además de la presente, no se cuestionará sobre la vida actual, ni pondrá gran empeño en lo que hace, ni le importará demasiado su forma de actuar. Total, siempre va a pensar que le aguardan otras reencarnaciones para mejorar la desidia de ésta.

Pero si uno sabe que el milagro de existir no se repetirá, que tiene sólo esta vida para cumplir sus sueños, sólo estos años para realizarse, sólo estos días y estas noches para ser feliz con las personas que ama, entonces procurará de aprovechar el tiempo, de no perderlo en trivialidades, de no desperdiciar las oportunidades. Vivirá cada minuto con intensidad, pondrá lo mejor de sí mismo en cada encuentro, y no permitirá que se le escape ninguna coyuntura u oportunidad que Dios y la vida le ofrezcan. Pues sabe que no retornarán.

El ser humano, a lo largo de su vida, trabaja aproximadamente un promedio de 136.000 horas; duerme otras 210.000; come 3.360 kilos de pan, 24.360 huevos y 8.900 kilos de verdura; usa 507 tubos de pastal dental; se somete a 3 intervenciones quirúrgicas; se afeita 18.250 veces; se lava las manos otras 89.000; se suena la nariz 14.080 veces; se anuda la corbata en 52.000 oportunidades, y respira unos 500 millones de veces. Pero absolutamente todo hombre y mujer, creyente o no, muere una vez y sólo una vez. Antes de que caiga el telón de la vida, Dios nos regala el único tiempo que tendremos, para llenarlo con las mejores obras de amor cada día.

¿Qué piensa Ud. al respecto?
¿Qué piensan sus amigos?

Autor: Pbro. Mario Montes Moraga

 

Pbro. Mario Montes Moraga
Departamento de Animación Bíblica
Centro Nacional de Catequesis

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Fecha de publicación: 9 de agosto del 2010