Sobre la supuesta “esposa” de Jesús

Cuando el niño Jesús fue presentado en el templo de Jerusalén, llevado en brazos de sus padres, el anciano Simeón predijo que sería causa de contradicción, al decirle a María, su madre: Mira, este niño va a ser causa en Israel de que muchos caigan y otros muchos se levanten. Será también signo de contradicción, puesto para descubrir los pensamientos más íntimos de mucha gente… (Lc 2,34-35).

Efectivamente, su figura y enseñanzas han sido tan atractivas y fascinantes, que ya en su tiempo, como bien sabemos, hubo muchos que le creyeron, le siguieron o le rechazaron. Fue bandera discutida y lo sigue siendo, ya que se sigue diciendo de todo sobre Él. Desde la confesión de fe de la Iglesia, que afirma que es el Mesías e Hijo de Dios hecho hombre, hasta afirmar que fue un ser especial, fuera de serie; que no murió en la cruz, y que, por lo tanto, no resucitó, que después se fue a la India, a Cachemira, que allí se casó, tuvo hijos y falleció de muerte natural.

Otros afirman que se fue Egipto a recibir la sabiduría de los faraones; que llegó hasta Norteamérica, que se casó con María Magdalena (El Evangelio de Judas y el Código Da Vinci). Y últimamente, en estos días, se ha descubierto la existencia de un papiro hasta ahora desconocido, que abre de nuevo el debate sobre si Jesús estuvo o no casado (La Nación. Aldea Global, 24 de setiembre 2012). La investigadora Karen King de la Universidad de Harvard, presentó la semana pasada en Roma los fragmentos de un papiro que según los expertos data del siglo IV. Ellos aseguran que es auténtico e incluye las siguientes palabras: “Jesús les dijo, mi esposa…”, una frase que no aparece en los Evangelios. Así lo anunció la investigadora, que afirmó al respecto: “La tradición cristiana ha mantenido desde hace siglos que Cristo no tenía esposa, a pesar de no haberse encontrado ninguna evidencia de ello”.

De acuerdo a la prensa estadounidense, la investigadora ha consultado con varios expertos y todos creen que el fragmento es verídico, aunque hacen falta más pruebas para confirmar su autenticidad. El papiro, un trozo del tamaño de una pequeña tarjeta de visita, contiene ocho líneas en tinta negra en uno de sus lados. Está escrito en el idioma de los cristianos coptos, que habitaban Egipto, y según King, el descubrimiento no es una prueba decisiva de que Jesús estaba casado, pero sugiere que la discusión sobre si tenía pareja no se dio en el cristianismo, debido a los intensos debates en torno a la sexualidad y el matrimonio.

El hallazgo se ha presentado en el Congreso Internacional de Estudios Coptos en Roma y para la profesora King no cabe duda de que se trata “de la primera prueba escrita de una teoría alimentada por algunos de los primeros cristianos, quienes creían que Jesús había estado casado". Por el contrario, la tradición cristiana ha sostenido que Jesús nunca contrajo matrimonio; una postura en la que se basa la doctrina católica, pero que para la responsable de esta investigación: “no se sostiene con ninguna evidencia histórica”.

En enero de 2013, será publicado el estudio que contiene la explicación definitiva sobre el papiro. Aparecerá en la revista teológica de la Universidad de Harvard sin que la propia autora pueda, con absoluta certeza, confirmar la autenticidad del papiro, tal y como confesó en la presentación del mismo.

Ahora bien, si todo pareciera ser cierto que el papiro es auténtico, el hallazgo sólo demuestra eso. Que entre los gnósticos, se creía que Jesús había estado casado. Ahora bien, cuando esta corriente habla de matrimonio, se refiere a un "matrimonio místico”, al estilo de la Carta a los Efesios de Pablo, que presenta a la Iglesia como esposa de Cristo (ver Ef 5,22-27). O al estilo de San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Ávila, que hablan de Cristo como de su esposa u esposo. Esto es muy común entre los místicos y los santos o santas.

La Iglesia, desde los Evangelios, enseña que Jesús fue célibe por el “reino de los cielos”, una opción escandalosa en su tiempo y hasta curiosa, pues generalmente los judíos se casaban. El matrimonio era un hecho público en aquella época y, por lo tanto, si Jesús se hubiera casado, esto hubiera sido algo imposible de ocultar. Y los Evangelios nunca hablan de una posible esposa de Jesús, sencillamente porque no la tuvo…

Un matrimonio del Señor habría sido contado por los evangelistas con toda naturalidad o por alguno de los autores del resto del Nuevo Testamento, que a veces, nos presentan la esposa de algunos de los apóstoles (ver 1 Cor 9,5). Jesús no hubiera sido la excepción en este caso. Precisamente su celibato es signo de la novedad del Reino que él inauguró en el mundo, de un nuevo estado de cosas.

Por eso, si hoy nosotros le preguntáramos a Jesús sobre su “estado civil”, en una entrevista, nos hubiera dicho, más o menos, lo siguiente:

“Les confieso que fui “la comidilla del barrio”, porque no me casé, ni tuve hijos, pues decidí ser célibe, cosa poco usual entre mi gente, pues todos, hombres y mujeres en Israel, tenían que casarse desde muy jóvenes. Y me quedé soltero, para dedicarme al Reino de Dios y sus tareas, impulsado por motivos religiosos, por mi vida itinerante, que me exigía tiempo y dedicación en exclusiva…

Por eso, “me hice eunuco por el Reino”, es decir, elegí no casarme por el Reino de Dios (ver Mt 19,12). Nada de particular en este aspecto tendría que decirles. Pero perfectamente pude haber sido casado. De allí que nadie conoció de una novia, esposa e hijos o hijas mías, porque sencillamente no los tuve”…

¿Usted qué opina?


Autor: Pbro. Mario Montes Moraga
Biblista - Centro Nacional de Catequesis

Pbro. Mario Montes Moraga
Departamento de Animación Bíblica
Centro Nacional de Catequesis