¿Cómo apuntar intenciones para la Santa Misa?

Los fieles tienen derecho a ofrecer sus intenciones a Dios en la celebración eucarística, darle gracias y rendirle homenaje, puesto que la Santa Misa es la oración por excelencia de la Iglesia y es el mejor culto y el más perfecto que podemos tributarle. Asimismo, dar una ofrenda por su celebración, voluntaria y de corazón, si lo desean.

Sin embargo, es bueno que, a la hora de apuntar intenciones, lo hagamos de manera correcta y adecuada. Por ejemplo, si se trata de Dios o de la Santísima Trinidad, se puede apuntar así: “En acción de gracias a Dios Padre”, o “al Espíritu Santo...” O “a la Santísima Trinidad”. O “en acción de gracias a Jesucristo...”. Si se trata de advocaciones del Señor, se pueden nombrar así:

“... En honor del ...Señor de la Misericordia...”, intención... “del Corazón de Jesús”, intención sus devotos (as)... “De la Infancia de Jesús...” (que incluye al Divino Niño- Niño Dios, Dulce Nombre, Niño Jesús de Atocha, Niño Jesús de Praga) intención.... O... Jesús Nazareno... Santo Cristo de Esquipulas- Pero son formas de nombrar al único Hijo de Dios, Jesucristo. Basta nada más apuntar la intención a Jesús, si lo desean...

“En honor de María Santísima...”, (nada más). O en sus siguientes advocaciones “Nuestra Señora de los Ángeles”... “Nuestra Señora del Carmen...” intención... “Nuestra Señora de Fátima...”, etc... Recordemos que son títulos de la única Virgen María, la Madre de Jesús y Madre nuestra. Ustedes pueden simplemente nombrarla en su intención...

“En honor de los Santos...” O “En honor de San Martín de Porres”... intención... “San Antonio de Padua...” “Santa Marta...” Santo o Santa del día, si desea nombrarlos. Notemos que la Santa Misa no se celebra directamente a la Virgen María o a los Santos, sino “en honor a”..., puesto que se celebra como culto de adoración a Dios o a Cristo. No hay que apuntar una intención así: “Misa a la Virgen María”... o “Misa a tal Santo”.

Con respecto al Beato Juan Pablo II, todavía no se pueden poner intenciones, ya que está en procesos de canonización, es decir, hasta que sea declarado santo, sí se podrá poner alguna intención: “en honor de San Juan Pablo II”. Pero haya ahora no, el culto es privado y no público. Los fieles pueden rezarle de forma privada, pidiendo su intercesión, pero no se pueden ofrecer misas al Beato Juan Pablo II.

“En acción de gracias...” (Cumpleaños, aniversario de bodas, graduación, salud..., Día de la Madre, etc.) O “por las intenciones de...”

“En sufragio de...” “Fulano...” “Fulana...” intención de.... “Difuntos” (apellidos) O “Por todos los fieles difuntos” (no por las ánimas del santo purgatorio, que es restrictiva, pues la Santa Misa no es solamente para ellos, se celebra por todos los difuntos...)


Finalmente, hay que recordar que la Iglesia no celebra “misas al Santísimo”, pues es el Santísimo Sacramento (o Jesús Sacramentado) el que se hace presente en la Eucaristía, ni al “ánima sola”, ni “al Brazo Poderoso de Jesús”, ni “a las llagas de Cristo” O “por el cumpleaños de Jesús o de María” (Ellos ya no cumplen años, están en la eternidad, allá en el cielo). Es decir, a ninguna intención extraña a la fe de la Iglesia. En todo caso, cualquier duda al respecto, pueden preguntarle a los sacerdotes de la parroquia, que con todo gusto pueden evacuar las inquietudes de los que, de ustedes, acostumbran apuntar sus intenciones en la Eucaristía dominical o diaria.

Una posible lista u orden de intenciones

A Dios Padre

  • A la Santísima Trinidad

A Jesucristo: advocaciones

  • En honor de la Infancia de Jesús (que incluye al Divino Niño, Dulce Nombre de Jesús, Niño Jesús de Atocha, Niño Jesús de Praga).
  • En honor del Misterio de la Divina Misericordia, Jesús Nazareno, Santo Cristo de Esquipulas, del Misterio de su Preciosa Sangre, del Corazón de Jesús. Intención…

Al Espíritu Santo

En honor de la Virgen María, en sus advocaciones: Nuestra Señora de… Los Ángeles, del Carmen, del Pilar, Medalla Milagrosa, Lourdes, Fátima, Rosario

En honor de los Santos y Santas, en sus advocaciones: San Antonio de Padua, San Martín de Porres, San Vicente Ferrer, San Pancracio, San Judas Tadeo…

Intenciones particulares:

  • En acción de gracias, por la salud, petición, cumpleaños, aniversarios matrimoniales, etc.
  • Difuntos
  • En sufragio de Fulano, Fulana (no poner el día, a no ser un novenario o aniversario).
  • Por todos los fieles difuntos, no por las ánimas, porque es restrictiva

¿Se pueden ofrecer misas al Divino Niño?

En las intenciones de la Santa Misa, que nuestros fieles apuntan, aparecen intenciones como éstas: “Misa al Divino Niño”... “Misa al Niño Jesús de Praga o de Atocha...”, etc. ¿Se pueden ofrecer así? Vamos a explicarlo: El Hijo de Dios se hizo hombre, nació de la Virgen María y fue un niño como nosotros (ver Lc 2). Los evangelios cuentan de su infancia en Belén y Nazareth, al lado de sus padres (ver Mt 2).

Pero resulta que Jesús, como todos los seres humanos, no se quedó niño. Es decir, creció en edad, estatura y gracia, haciéndose hombre hecho y derecho (Lc 2,40.52). Siendo adulto joven, predicó y murió en la cruz. Y hoy vive en el cielo resucitado, a la derecha de Dios (Mc 15,19). Pero ya no es un niño. Por eso, la Iglesia recuerda su infancia en Adviento y Navidad, nada más. Por eso, en nuestras casas ponemos el portal, con la imagen del Niño Dios en esos días.

La devoción al Divino Niño (es decir, al Niño Jesús), es una devoción colombiana, muy arraigada en los fieles. Lo que nos recuerda es la encarnación e infancia de Jesús, que celebramos en diciembre y parte de enero. Por eso, es más adecuado ofrecer la Eucaristía “en honor o recordación de la Infancia de Jesús” (no al Divino Niño, que no existe).

Así se entenderá bien, que los cristianos (as) no estamos pensando en un Niño o chiquito divino allá en el cielo, sino en un Jesús Resucitado, que se hace presente, con su Cuerpo y Sangre en la Eucaristía, que se nos da en alimento (Jn 6,51). Así también en los llamados “rezos del Niño Dios”. En ellos celebramos y recordamos que Jesús fue niño, que nació en el seno del hogar de Nazareth, que se hizo hombre, que murió y resucitó por nosotros (as).

¿Se pueden celebrar “Misas al Santísimo” o a “Jesús Sacramentado”?

Los cristianos (as) nos reunimos los domingos de forma especial, y entre semana, a celebrar la Eucaristía, el sacramento por el cual Jesucristo se nos da en alimento, su Cuerpo y su Sangre para fortalecernos y alimentarnos. Uno de los nombres que le damos a la Eucaristía, es el de “Santísimo Sacramento”, por ser el más importante, el sacramento central de la fe, el Sacramento de los Sacramentos, en el que se hace presente “Jesús Sacramentado”, es decir, el Cuerpo y la Sangre del Señor, bajo los signos del pan y del vino.


Decir “Santa Misa”, o “Eucaristía”, o “Santísimo Sacramento”, o “Jesús Sacramentado” es decir lo mismo. De manera que es inadecuado apuntar una o varias misas a Jesús Sacramentado, si es precisamente el Señor el que se hace presente en ella; Jesús Sacramentado o el Santísimo, que recibimos en la comunión y que luego, es reservado o guardado en el Sagrario, para la comunión de los enfermos, que no han podido participar de la celebración eucarística de la comunidad parroquial.

De manera que es mejor poner intenciones, no a Jesús Sacramentado, sino en “acción de gracias” (que es esencialmente la Santa Misa o Eucaristía), “intención Fulano o Fulana...” y nada más. Esto porque la Iglesia no celebra misas a Jesús Sacramentado, sino que es Él, el que se hace presente en la celebración, tanto en la Palabra que se proclama, como en el sacramento que celebramos (es decir, su presencia real en el pan y el vino, que pasan a ser su Cuerpo y Sangre), y en la asamblea celebrante.

Pbro. Mario Montes Moraga
Biblista - Centro Nacional de Catequesis

 

Pbro. Mario Montes Moraga
Departamento de Animación Bíblica
Centro Nacional de Catequesis

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Fecha de publicación: Jueves 21 de Marzo 2013