¿Son iguales los diez mandamientos, los de la Biblia y los de la Iglesia?

Alguien, leyendo la lista de los mandamientos, que aparecen en Éx 20, 1.17 y Dt 5,6.21, los ha comparado con los diez mandamientos, que hemos aprendido desde niños en la catequesis, y afirma que la Iglesia Católica los ha cambiado, e incluso tergiversado…

En realidad, esto no es cierto. Para ello, fíjese en el Catecismo de la Iglesia Católica cómo aparece la lista de todos ellos, (antes del tema de los diez mandamientos, del N.° 2052), siguiendo los textos bíblicos que ofrece Ex 20,2-17 y Dt 5,6-21. Lo que hace la Iglesia es formularlos de otra manera:

Veamos cómo…

* El primero aparece en Éx 20,3 y la Iglesia lo formula con base a Dt 6,4: amar a Dios...

* El segundo mandamiento aparece en Éx 20,4, con la prohibición de la idolatría que, en la Iglesia está contenida en el primer mandamiento, pues quien ama a Dios sobre todas las cosas, no adora ídolos.

* El tercer mandamiento “no jurar”, está en Éx 20,7 y en la Iglesia es el segundo.

* El cuarto mandamiento de guardar el día sábado, de Éx 20,8, está como tercero en la Iglesia, santificar las fiestas.

* El quinto mandamiento de Éx 20,12, de respetar al padre y a la madre, en la Iglesia es el cuarto, honrar a padre y madre.

* El sexto mandamiento de Éx 20,13, “no mates”, es el quinto nuestro, formulado igual.

* El séptimo mandamiento de Éx 20,14, de no cometer adulterio, es el sexto nuestro, de no cometer actos impuros.

* El octavo mandamiento de Éx 20,15, no robes, es el séptimo nuestro de no hurtar.

* El noveno mandamiento de Éx 20,16, de no dar falso testimonio contra el prójimo, es el octavo nuestro, de no levantar falsos testimonios ni mentir.

* Y, finalmente, el décimo mandamiento de Éx 20,17, no codicies la casa de tu prójimo...ni su mujer, ni sus esclavos, ni su buey, su burro, ni nada de lo que le pertenece... es el décimo mandamiento nuestro: no codiciar los bienes ajenos.

Como podemos ver, hay una diferencia entre la Biblia y la catequesis, en cuanto al segundo mandamiento, como también hay un desdoblamiento en la catequesis del décimo mandamiento de la Biblia, en dos. San Agustín es el autor de la división catequética, diciendo que, en su tiempo, ya no había idolatría (“hacer imágenes para adorarlas”); suprimió, entonces, en su elenco catequístico, el segundo mandamiento de la Biblia incluido en el primero, y desdobló el décimo mandamiento de la Biblia. Esta división permanece hasta hoy en la Iglesia y es la que conocemos y hemos aprendido en la catequesis, desde niños.

En esta reelaboración, la Iglesia quiso formular de manera positiva, el primer mandamiento bíblico de “no tener otros dioses” y la prohibición de las imágenes, el segundo, tomándolo del Dt 6,4: amar a Dios sobre todas las cosas. Dejó así como segundo el no jurar su nombre en vano. Del tercero sólo cambió el día sábado judío por el domingo cristiano. El sexto mandamiento de no adulterar, la Iglesia lo profundizó al decir no fornicar y no cometer actos impuros. El sétimo de no hurtar que en el lenguaje judío era no secuestrar a una persona, la Iglesia lo convirtió en el de no hurtar en general.

El octavo mandamiento de no dar falso testimonio, la Iglesia agregó ni mentirás, para adaptarlo a cualquier otra circunstancia de la vida. Finalmente, el décimo, que ordenaba no desear la mujer del prójimo ni sus pertenencias, fue desdoblado en dos: el noveno referido en primer lugar y solamente a la mujer, y el décimo, sobre los demás bienes del prójimo.

De esta manera, la Iglesia reelaboró y actualizó la lista de los diez mandamientos, para que puedan estar a la altura de la moral cristiana y de la catequesis de todos los tiempos.

Por eso es que no coincide la lista de Éx 20,1-17 con la formulación que hemos aprendido en la catequesis.

Esto lo podemos ver cuando Jesús, al pedirle al muchacho que guardara los mandamientos, sólo le mencionó tres: no matarás, no robarás, no mentirás (Mc 10,17-22). Es decir, Jesús, resumiéndolos, al igual que Dios cuando le pedía al pueblo de Israel que los guardara, hoy nos pide cumplirlos, pues nuestro seguimiento de su persona es el nuevo decálogo de los cristianos.

¿Qué significan para Ud. los mandamientos de Dios?
Le interesan, ¿o prefiere ignorarlos?
Cree Ud. que, si los observáramos, nuestra sociedad sería mejor, menos violenta, menos problemática y viviríamos realmente en paz?

¿Qué opina usted?

Autor: Pbro. Mario Montes Moraga

Biblista Centro Nacional de Catequesis

 

Pbro. Mario Montes Moraga
Departamento de Animación Bíblica
Centro Nacional de Catequesis

Más publicaciones del autor|Ver todas las publicaciones|

Fecha de publicación: 6 de setiembrte de 2010