¿Qué quiere decir: llenen la tierra y sométanla?

En Costa Rica se celebra en este mes de setiembre del 2010, la XVII Semana Bíblica, en la última semana del mes y el lema de esta semana es el siguiente: “Y vio Dios que todo era muy bueno” (Génesis 1,1-2,4ª), con el fin de que los cristianos y cristianas, desde la Palabra de Dios, tomen conciencia del cuidado y protección del mundo y de la creación, puestas en nuestra manos por el Creador.

Para la reflexión y la temática bíblica, se ha elegido el texto de Génesis 1,1-2,4ª que es el primer poema de la creación y en el cual se nos presenta a Dios creando y dando la vida, gracias a su palabra todopoderosa. Destaca en este texto el conocido pasaje bíblico que dice:

“… Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo".

Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra…" (Génesis 1,26-28).

Destaquemos en el texto bíblico lo siguiente:

El relato destaca la importancia del ser humano describiendo su origen mediante la triple utilización del término "crear" (Génesis 1,27). Dios no establece diferencias entre el varón y la mujer: ambos tienen el mismo rango. Lo específico de la creación del ser humano radica en un matiz crucial, pues dice el Señor: "a nuestra imagen, según nuestra semejanza" (Génesis 1,26.27).

Los términos "imagen" y "semejanza" indican que el ser humano es semejante a Dios, porque es el único ser de la creación capaz de entender lo que Dios manda y, además, cumplirlo. La persona entiende la voz de Dios, y por eso puede vivir según el proyecto divino, preguntándose si lo que hace sirve para que la sociedad y el mundo se conviertan en algo "muy bueno" (Génesis 1,31).

El Señor añade una característica a la condición humana: "Para que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, las bestias salvajes y los reptiles de la tierra" (Génesis 1,26). El ser humano es el vértice y culmen de la creación, pues domina sobre la tierra y los animales. El verbo "dominar" no significa "oprimir" ni "aplastar"; la palabra "dominar" significa propiamente "cuidar", procurar que la creación continúe siendo "muy buena" (Génesis 1,31). Toda persona debe cuidar el mundo y “chinear” (por así decirlo “a la tica”) la historia, para descubrir en ella las huellas de Dios.

Dios no deja solo al ser humano, sino que se compromete con él para que lleve adelante el proyecto divino. Y el compromiso divino se llama bendición: "Dios los bendijo" (Génesis 1,28). La bendición contiene la solidaridad de Dios con el ser humano, para que se sienta “arropado” por su ternura. Dios, por su parte, afina las características de su bendición: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra…" (Génesis 1,28).

Destaquemos otro matiz de la bendición divina: "someter". El término "someter", en el relato de la creación, no alude a la acción de "tiranizar" o "subyugar", sino que se asemeja al término "velar". El ser humano debe velar para que la creación se desarrolle según el proyecto de Dios. Someter la tierra indica "estar por encima de la tierra", es decir, velar para que las riquezas terrenales no aparten el corazón humano del plan de Dios.

La situación actual de la creación

Dios nos ha dado el poder de ser "creativos", puesto que nos ha hecho sus colaboradores en la obra de la creación. Lo malo es que el ser humano ha interpretado de un modo abusivo su mandato de "someter" la tierra, hasta el punto de que son muchas las fuerzas destructoras que amenazan con aniquilarlo. Esto lo vemos a diario, cuando nuestro planeta sufre una serie de calamidades, entre muchos: la destrucción progresiva de la capa de ozono, la contaminación galopante, la desertificación de nuestro entorno, la destrucción y agotamiento de los recursos naturales, el cambio climático y los niveles mundiales de producción y de consumo, que están más allá de la capacidad de la reposición de la biosfera…

Los fuertes impactos negativos sobre el medio ambiente, tales como la remoción de áreas de cobertura boscosa, la contaminación de la atmósfera por polvo, plomo y mercurio, así como por la emisión de gases de efecto invernadero, la alteración del recurso hídrico, el consumo y almacenamiento riesgoso de sustancias tóxicas como el cianuro; afectación a la fauna y al paisaje, así como riesgos para la salud de los seres humanos en general. Y aquí podríamos seguir con una larga lista de males que sufre nuestra tierra, muchos de ellos producidos por los seres humanos…

Para reconducir esta situación según el proyecto del Creador, no basta con defender los espacios naturales y las especies animales. Es necesario que el ser humano sea un verdadero administrador del mundo que Dios puso en sus manos y que no lo utilice sino en bien de los demás, colaborando con Dios y con su proyecto creador, un proyecto de vida revelado en la Biblia, de cuidado responsable y protector del mundo, que salió “bueno” de la palabra creadora de Dios, pero que los seres humanos estamos destruyendo a pasos agigantados.

Por eso, sería bueno que nos preguntáramos:
El texto bíblico ¿es una llamada a cuidar del mundo y someterlo según los criterios de Dios, o también puede justificar abusos y atropellos a la Creación?

La Palabra de Dios decreta la vida. Pero, ¿no es cierto que nuestra palabra a veces decreta muerte, la destrucción y el irrespeto a la vida misma?

Comparta con otros este tema de tanta actualidad en Costa Rica y en el mundo…

Autor: Pbro. Mario Montes Moraga

Biblista del Centro Nacional de Catequesis

 

Pbro. Mario Montes Moraga
Departamento de Animación Bíblica
Centro Nacional de Catequesis