Cómo usar la Biblia en la catequesis - I



Sabemos que la Sagrada Escritura es la fuente primordial de la catequesis. Muchos documentos eclesiales nos hablan con claridad de ello, entre ellos mencionamos los siguientes:

La Escritura que nace de la Tradición, es el documento principal de la predicación, por la fuerza de la divina inspiración. Contiene la palabra de Dios y, por ser inspirada, es Palabra de Dios para siempre. Esta palabra contiene la revelación del misterio de Cristo y en él del misterio de Dios y del hombre. Para su catequesis, su vida y su culto, la Iglesia siempre recurre a la Sagrada Escritura. Ella ocupa el primer lugar en las diversas formas del ministerio de la Palabra... (Líneas comunes para la catequesis de América Latina, No. 35)

… el ministerio de la palabra, esto es, la predicación pastoral, la catequesis y toda instrucción cristiana …se nutre saludablemente y se vigoriza santamente con la misma palabra de la Escritura (Dei Verbum 24).

La catequesis extraerá siempre su contenido de la fuente viva de la Palabra de Dios, transmitida mediante la Tradición y la Escritura, dado que la Tradición y la Escritura constituyen el depósito sagrado de la Palabra de Dios, confiado a la Iglesia, el ministerio de la Palabra, que incluye la predicación pastoral, la catequesis, toda instrucción cristiana… reciba de la Palabra de la Escritura alimento saludable y por ella dé frutos de santidad (Catechesi Tradendae, No. 27).

Resaltemos algunos aspectos iluminadores a partir de esos textos doctrinales. La Sagrada Escritura:

• nace de la Tradición
• es el documento principal de la predicación
• posee la fuerza de la divina inspiración
• contiene la palabra de Dios
• contiene la revelación del misterio de Cristo
• por lo mismo, contiene el misterio de Dios y del hombre
• ocupa el primer lugar en las diversas formas del ministerio de la Palabra
• la catequesis se nutre saludablemente y se vigoriza santamente con la misma palabra de la Escritura
• la catequesis extraerá siempre su contenido de la fuente viva de la Palabra de Dios
• es transmitida mediante la Tradición y la Escritura
• la catequesis reciba de la Palabra de la Escritura alimento saludable y por ella dé frutos de santidad

Siguiendo las enseñanzas que nos da la Iglesia con respecto al uso de la Biblia en la catequesis, los catequistas han de tomar en cuenta que:

a) La Biblia misma es un modelo de catequesis

Es decir, que en ella podemos encontrar modelos de verdadera catequesis. Por ejemplo, los evangelios fueron redactados para la catequesis. Por eso podemos aprovechar sus contenidos y enseñanzas en la catequesis. Casi todos ellos son narraciones, que, bien utilizadas en la catequesis, son fuente de vida y de fe para todos, tanto para los catequistas como los catequizandos y sus padres de familia.

b) En la Biblia encontramos diversos géneros literarios

Con estos géneros literarios podemos ayudar a los catequizandos en forma sencilla, a descubrir el mensaje que está en cada uno de ellos, dentro de los muchos que existen tenemos:

* poemas

* textos históricos

* himnos

* parábolas

* proverbios.

Pensemos, por ejemplo, en la parábola del hijo pródigo de Lc 15,11-32, cómo nos ayuda en la catequesis del sacramento de la reconciliación, en el tema de la conversión o en la presentación del tema de Dios Padre. Temas que bien conocemos por los instrumentos que tenemos o porque son muy familiares para nosotros.

Para conocer más sobre los géneros literarios de la Biblia podemos consultar el texto “Mis primeros pasos con la Biblia”, que del tema 4 al 7 nos presenta qué es un género literario, los diversos géneros y cómo reconocerlos.

c) Conocer la intención del autor sagrado en relación a sus destinatarios

Cuando leamos un texto tenemos que buscar la intención del autor, debemos preguntarnos:
• ¿qué quería decir el autor a sus lectores o destinatarios?
• Debemos situarnos en el tiempo en que vivía
• ubicarnos en el tiempo en que compuso su obra
• conocer la situación de la comunidad a la cual se dirigía
• conocer los temas de su libro, cómo los esquematiza.

Por eso, es bueno tener una buena Biblia con introducciones, esquemas y comentarios a cada uno de los libros bíblicos, para facilitarnos este trabajo. En la página web se encuentra un análisis de cada una de las versiones de la Biblia y cuál usar según el tipo de acercamiento que vamos a tener con la Palabra de Dios.

d) Leer e interpretar la Biblia en el contexto de la totalidad de la Biblia misma

La Biblia es un libro unitario, dentro de la pluralidad de libros y contenidos que tiene. Por eso hemos de leer el texto en su contexto. Contexto es lo que rodea el texto (o pasaje que leemos). Así evitamos manipularlo o sacar una frase fuera del texto.

Eso es interpretar la Biblia ayudándose de la misma Biblia, pues algunos textos se entienden mejor cuando los comparamos con otros que hablan del mismo tema. Para esto sirven muchísimo las notas que traen las traducciones bíblicas católicas y los textos paralelos que las acompañan.

Hacer una interpretación del texto en forma elemental, conociendo las costumbres del pueblo de Israel, su manera de pensar y sus formas de hablar. Para ello contamos con instrumentos que pueden ser de gran ayuda al respecto, pues nos orientan en esta interpretación (“Mis primeros pasos con la Biblia”; “Tu Palabra me da vida”; “Fieles a la Palabra”).

e) Descubrir qué nos dice el texto hoy a nosotros

Ahora se trata de ver qué es lo que el texto nos dice “hoy” a nosotros: esta palabra, este salmo, este evangelio, esta carta, este profeta... Sin dejar de situarnos en el momento de la redacción del texto, o en las palabras de Jesús o del profeta para su pueblo, debemos poner en línea con ellos las preocupaciones, esperanzas y problemas de hoy día, en sintonía con ellos. Hacer coincidir nuestro horizonte con el de ellos. Esto a veces no es fácil, porque podemos correr el riesgo de caer en una lectura subjetiva o manipulada del texto.

f) Hacer una lectura de la Biblia en el espíritu de la Iglesia

La lectura de hoy debe ser una lectura creyente, hecha según la guía del Espíritu, con la ayuda de la Iglesia y por todos aquellos que, en ella, nos pueden servir de guía:

* el Magisterio

* los teólogos

* los sacerdotes

* los catequistas

* las personas que hayan sabido leer la Biblia en la comunidad.

Todos estamos llamados a colaborar para entender mejor la Palabra.

Leer la Biblia dentro de la fe de la Iglesia, del Credo y de la Tradición viva y de la unidad de la fe. La interpretación de la Biblia no puede estar en contra de la fe de la Iglesia. La comunidad eclesial sigue siendo sujeto de la revelación de Dios y es el espacio privilegiado donde la Palabra de la Escritura adquiere toda su plenitud. La Biblia continúa manifestando el plan de Dios en la vida y acontecimientos actuales, y lo hace al ser:

* proclamada

* leída

* escuchada

* interpretada

* celebrada

* testimoniada en la comunidad y desde ella.

El mismo Espíritu que la inspiró, habita hoy en la Iglesia y la dispone siempre a escuchar a Dios hoy en su Palabra escrita (2 Tim 3,16-17).

Hay que acercarse a la Biblia con la misma actitud de fe con que fue escrita. Para ello, hay que abrir el corazón a Dios, para que nos ayude a ubicarnos en el texto con una mirada de fe, en actitud orante y de apertura al Espíritu Santo. Recordemos la amonestación de Pedro en 2 Pe 1,20-21:

 …tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios.

g) Evitar lecturas erróneas de la Biblia

Evitar las lecturas que pudieran ser, entre otras:

* fundamentalistas o al pie de la letra de la Biblia

* condenatorias o moralizadoras

* sentimentales o anecdóticas

* espiritualistas o manipuladoras de la Palabra de Dios.

Estos tipos de lectura no respetan la Sagrada Escritura, ya que tuercen sus intenciones y le hacen decir lo que no dice.

h) Prepararse y formarse en Biblia

Es siempre lo más recomendable y bueno leer y buscar ayuda, además de que es necesario que los catequistas se preparen en Biblia:

* preguntando al sacerdote sus dudas

* participando un buen curso bíblico en la parroquia o escuela de formación parroquial

* que dentro de sus momentos de reflexión, sigan los criterios e instrumentos que la Iglesia ofrece para la lectura bíblica adecuada: instrumentos de formación, el directorio, guías, etc.

* matriculándose en cursos apropiados como los del INCOTEP en Costa Rica, u otros en otros países

* aprovechar la Semana Bíblica o encuentros de formación, en el que puedan profundizar sus enseñanzas, para poderla impartir en la catequesis.

* asumir una ‘cultura bíblica elemental’, que sólo se logra en la medida en que lean, mediten y estudien las páginas sagradas

* aprovechar la gran ayuda de la Lectio Divina, de la cual se puede aprender mucho y en la página web se encuentran indicaciones prácticas de cómo hacerla.

i) Leer la Biblia desde la experiencia de la vida, para iluminarla

La Biblia se lee en contacto con la vida y los problemas de la realidad, con la historia y el caminar de la comunidad, pues la Palabra de Dios es para iluminar la vida y la realidad donde vivimos (Lc 24,13-27).