Los catequistas ante la Palabra de Dios - II



Actitud de los catequistas ante la Sagrada Escritura

Siguiendo las enseñanzas que nos da la Iglesia sobre la Sagrada Escritura, los catequistas:

* Han de venerar la Sagrada Escritura con la misma actitud con que veneran el Cuerpo de Cristo, sabiendo que cuando escuchan la Palabra de Dios se alimentan del pan de vida que también reciben en la Eucaristía cuando celebran en comunidad la fe en Cristo Palabra hecha carne.

* Han de vivir, en la Eucaristía, la liturgia de la palabra con oído atento a lo que el Señor les quiere comunicar y participar más activamente en la liturgia eucarística como en la mesa de la cual reciben el pan de vida.

* Han de tomar conciencia de la importancia de la Biblia en la vida del cristiano, en la celebración de los sacramentos, en especial el de la Eucaristía, y no se diga en la catequesis.

* Han de hacer vida y saber que no solo por el pan vivirá el hombre, sino que el hombre vivirá de todo lo que sale de la boca de Dios; conscientes de que las palabras que salen de la boca de Dios son tan necesarias para la vida del hombre como el pan que les alimenta.

* Han de alimentarse de Cristo que se les da en su Palabra y en su Cuerpo y Sangre ya que en ambos casos es el pan de vida eterna, al hacerles participar en la vida que Él recibe y comparte con el Padre.

* Han de preocuparse de que en la catequesis de los sacramentos de la Iniciación Cristiana, en particular del de la Eucaristía con vistas a la Primera Comunión y su celebración dominical, y la de los demás sacramentos realmente prepare a los catequizandos para participar de la mesa de la palabra y del Cuerpo y Sangre de Cristo.

* Han de leer la palabra en comunión de fe y de amor con la Tradición y Magisterio, y seguros de que ella constituye la norma de fe de la Iglesia. Haciendo que los encuentros de catequesis se rijan efectivamente por la Palabra de Dios en comunión con la fe de la Iglesia.

* Han de hacer una lectura creyente, hecha según la guía del Espíritu, con la ayuda de la Iglesia y por todos aquellos que, en ella, les pueden servir de guía: el Magisterio, los teólogos, los catequistas, los sacerdotes y las personas que hayan sabido leer la Biblia en la comunidad. Todos están llamados a colaborar para entender mejor la Palabra.

* Han de relacionarse con la Escritura de tal manera que ella sea la norma de donde brota su fe, que a la vez comunican en la catequesis y que viven en la Eucaristía.

* Han de descubrir en el contacto con la Palabra de Dios que ella es palabra de vida eterna que comunica inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hace resonar la voz del Espíritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apóstoles.

* Han de acercarse a la Escritura teniendo conciencia de la inspiración divina de la Palabra y con actitud de fe, con respeto y reverencia, haciendo antes de su lectura, meditación y oración una invocación al mismo Espíritu Santo que la inspiró.

* Han de acercarse a la Biblia con la misma actitud de fe con que fue escrita. Para ello, han de abrir el corazón a Dios, para que los ayude a ubicarse en el texto con una mirada de fe, en actitud orante y de apertura al Espíritu Santo.

* Han de procurar que la lectura de la Palabra de Dios en el encuentro de catequesis se distinga, gracias a diversos signos y gestos, de la lectura de otros textos para que no se confunda con una más de los que se pueden leer.

* Han de hacer que la lectura de la Palabra haga resonar en los catequizandos la voz del Espíritu Santo que les ha sido dado desde el día de su bautismo y les revela los misterios del amor del Padre.

*Han de procurar tener la Palabra de Dios como alimento y regla, siendo atentos a la manera como se proclama la Palabra de Dios, así como al crecimiento efectivo del conocimiento y del aprecio por la Sagrada Escritura en el Pueblo de Dios.

* Han de vivir en contacto con la Palabra de Dios, leyéndola y estudiándola asiduamente, estando en contacto con ella, para no volverse, como dice el Concilio, predicadores vacíos. No olvidando que entre la Biblia y la catequesis hay una corriente vital y unas relaciones por las cuales ambas viven profundamente unidas.

* Han de vivir su ministerio como ministros de la Palabra y comunicadores de su riqueza para todos los cristianos y en especial para los catequizandos.

* Han de buscar por todos los medios el contacto con la Palabra para que así adquieran la ciencia suprema de Jesucristo, y conociendo mejor a Jesucristo puedan anunciarlo con valentía y ser sus discípulos y misioneros.

* Han de descubrir que la Biblia misma es un modelo de catequesis. Es decir, que en ella podemos encontrar modelos de verdadera catequesis. Por ejemplo, los evangelios fueron redactados para la catequesis. Debemos y podemos aprovecharnos de sus contenidos y enseñanzas. Casi todos ellos son narraciones, que, bien utilizadas en la catequesis, son fuente de vida y de fe para el catequista y para todos los catequizandos.

* Han de leer la Biblia en contacto con la vida y los problemas de la realidad, con la historia y el caminar de la comunidad, pues la Palabra de Dios es para iluminar la vida y la realidad donde vivimos (Lc 24,13-27).

* Han de leer la Biblia dentro de la fe de la Iglesia, del Credo y de la Tradición viva y de la unidad de la fe. La interpretación de la Biblia no puede estar en contra de la fe de la Iglesia.

* Han de leer e interpretar la Biblia desde la comunidad, desde la fe de la Iglesia, pues la comunidad eclesial sigue siendo sujeto de la revelación de Dios y es el espacio privilegiado donde la Palabra de la Escritura adquiere toda su plenitud. La Biblia, al ser proclamada, leída, escuchada, interpretada, celebrada y testimoniada en la comunidad y desde ella, continúa manifestando el plan de Dios en la vida y acontecimientos actuales. El mismo Espíritu que la inspiró, habita hoy en la Iglesia y la dispone siempre a escuchar a Dios hoy en su Palabra escrita (2 Tim 3,16-17).

* Han de evitar, en lo posible, las lecturas fundamentalistas o al pie de la letra de la Biblia, condenatorias o moralizadoras, sentimentales o anecdóticas, espiritualistas o manipuladoras de la Palabra de Dios, pues no respetan la Escritura Sagrada, ya que tuercen sus intenciones y le hacen decir lo que no dice. Por eso es bueno buscar ayuda, sea preguntando al sacerdote sus dudas, buscando una buen curso bíblico en la parroquia o escuela de formación parroquial. O que los catequistas, dentro de sus momentos de reflexión, sigan los criterios e instrumentos que la Iglesia ofrece para la lectura bíblica adecuada: instrumentos de formación, el directorio, guías, etc.

* Han de prepararse en Biblia. Y la única manera de hacerlo es leyéndola y buscando formarse en ella, matriculándose en cursos apropiados, en el mismo INCOTEP, o en los momentos en que se programe formación bíblica. Aprovechar la Semana Bíblica o encuentros de formación, en el que puedan profundizar sus enseñanzas, para poderla impartir en la catequesis. Ayudarles a que asuman una ‘cultura bíblica elemental’, que sólo se logra en la medida en que lean, mediten y estudien las páginas sagradas.