El Kerigma es esencial



Dos constataciones:

• Numerosos católicos que han pasado a otras confesiones cristianas, aseguran que han encontrado a Jesús como Señor y Salvador de su vida.

• Con nuestras actividades pastorales normales no logramos conversiones; no hacemos nuevos cristianos: no creamos el gozo de un encuentro con Cristo.

Para evangelizar al mundo post-cristiano hay que volver al tipo de anuncio hecho al mundo pre-cristiano: El Kerigma.

¿Qué es el Kerigma?

Kerigma significa “proclamar”. Se refiere a la predicación y proclamación que hicieron los Apóstoles una vez que Jesucristo ascendiera a los Cielos y les dejara la Misión de ir por todo el mundo anunciando su Palabra y bautizando en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt. 28).

El Kerigma es reconocido como el primer Anuncio de Salvación, la Buena Noticia por antonomasia: Jesucristo, el Hijo de Dios ha vencido la muerte y el pecado. Padeciendo, muriendo y resucitando nos ha dado una vida nueva.

No es:
*Una demostración de nuestra fe.
*Una serie de normas y prohibiciones.
*Un conjunto de prácticas piadosas.


Si es:
*Una Buena Noticia para ti.
*Proclamada en sus términos esenciales.
*Por personas que la viven.
*Capaz de cambiar Tu Vida.
*El centro del kerigma cristiano: Jesús de Nazareth, Hijo de Dios. Muerto y Resucitado por nosotros. Para salvarnos.

En los Hechos, encontramos:

Anuncios de Pedro:
-Discurso de Pedro en Pentecostés: (
Hch 2,14-41).
-Discurso de Pedro después de la curación del tullido en el Templo: (
Hch 3,12-26).
-Discurso de Pedro y Juan ante el Sinedrio: (
Hch 4, 7-12).
-Discurso de Pedro en casa de Cornelio (
Hch 10,34-48).

Anuncio de Pablo a los Judíos:
-Discurso de Pablo ante los Judíos: (
Hch 13,16b-43.6).

Anuncio de Pablo a los paganos, en el areópago de Atenas:
-Discurso de Pablo en el Areópago de Atenas: (
Hch 17, 22-31).


Una síntesis del kerigma:

• Cristo muere en la cruz, según el designio de Dios.
• Jesús ha sido resucitado y exaltado por el Padre.
• Ha recibido el don del Espíritu y lo ha derramado.
• Ha sido constituido Señor y Mesías: No hay salvación fuera de Él.
• El hombre recibe esta salvación por la fe, la conversión y el Bautismo.
• La justificación en Cristo:

En el Kerigma hay una palabra clave:

Justificación, o Salvación.

La Justicia de Dios nos viene dada gratis y nos hace hombres nuevos.

El Kerigma en el documento de Aparecida:

• Es determinante el encuentro vivo con Cristo. (DA 12,21,290).

12. No resistiría a los embates del tiempo una fe católica reducida a bagaje, a elenco de algunas normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados. Nuestra mayor amenaza

“es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad”

A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que

“no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”.

21. La presencia cotidiana y esperanzada de incontables peregrinos nos ha recordado a los primeros seguidores de Jesucristo que fueron al Jordán, donde Juan bautizaba, con la esperanza de encontrar al Mesías (cf. Mc 1, 5). Quienes se sintieron atraídos por la sabiduría de sus palabras, por la bondad de su trato y por el poder de sus milagros, por el asombro inusitado que despertaba su persona, acogieron el don de la fe y llegaron a ser discípulos de Jesús. Al salir de las tinieblas y de las sombras de muerte (cf. Lc 1, 79), su vida adquirió una plenitud extraordinaria: la de haber sido enriquecida con el don del Padre. Vivieron la historia de su pueblo y de su tiempo y pasaron por los caminos del Imperio Romano, sin olvidar nunca el encuentro más importante y decisivo de su vida que los había llenado de luz, de fuerza y de esperanza: el encuentro con Jesús, su roca, su paz, su vida.


290. Todo el pueblo de Dios debe agradecer a los Obispos eméritos, que como pastores han entregado su vida al servicio del Reino, siendo discípulos y misioneros. A ellos los acogemos con cariño y aprovechamos su vasta experiencia apostólica, que todavía puede producir muchos frutos. Ellos mantienen profundos vínculos con las diócesis que les fueron confiadas, a las que están unidos por su caridad y su oración.

• Anunciado por auténticos testigos. (DA 144,548).

144. Al llamar a los suyos para que lo sigan, les da un encargo muy preciso: anunciar el evangelio del Reino a todas las naciones (cf. Mt 28, 19; Lc 24, 46-48). Por esto, todo discípulo es misionero, pues Jesús lo hace partícipe de su misión, al mismo tiempo que lo vincula a Él como amigo y hermano. De esta manera, como Él es testigo del misterio del Padre, así los discípulos son testigos de la muerte y resurrección del Señor hasta que Él vuelva. Cumplir este encargo no es una tarea opcional, sino parte integrante de la identidad cristiana, porque es la extensión testimonial de la vocación misma.

548. Esta V Conferencia, recordando el mandato de ir y de hacer discípulos (cf. Mt 28, 20), desea despertar la Iglesia en América Latina y El Caribe para un gran impulso misionero. No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza! No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia, que Él nos convoca en Iglesia, y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros en la construcción de su Reino en nuestro Continente. Somos testigos y misioneros: en las grandes ciudades y campos, en las montañas y selvas de nuestra América, en todos los ambientes de la convivencia social, en los más diversos “areópagos” de la vida pública de las naciones, en las situaciones extremas de la existencia, asumiendo ad gentes nuestra solicitud por la misión universal de la Iglesia.

• Esto exige una reestructuración de toda la vida pastoral de la parroquia. (DA 99e).

99e. Crecen los esfuerzos de renovación pastoral en las parroquias, favoreciendo un encuentro con Cristo vivo, mediante diversos métodos de nueva evangelización, transformándose en comunidad de comunidades evangelizadas y misioneras. Se constata, en algunos lugares, un florecimiento de comunidades eclesiales de base, según el criterio de las precedentes Conferencias Generales, en comunión con los Obispos y fieles al Magisterio de la Iglesia39. Se valora la presencia y el crecimiento de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades que difunden su riqueza carismática, educativa y evangelizadora. Se ha tomado conciencia de la importancia de la Pastoral Familiar, de la Infancia y Juvenil.