Atrévete a ser Catequista



Hermano, ¿Te has sentido llamado alguna vez a ser catequista?
¿Por qué no dejarlo todo y seguir a Jesús?




 Antes de contestar esta pregunta, te invitamos a hacer una oración:  

 

 Lectio divina de Marcos 1,14-20

Canto sugerido: Pescador de hombres. (ver vídeo)

Ambientación:

Cristo nos sigue invitando a “convertirnos y a creer la Buena Noticia”, a que cambiemos de verdad, a seguirlo como lo hicieron sus primeros discípulos, para que en nuestro mundo se haga presente ese Reino, cuya semilla él ya ha plantado entre nosotros.

Oración inicial:

Señor Jesús, Tú que en la plenitud de los tiempos, has venido a traer el reino de Dios, que nos has invitado a adherirnos a ese proyecto de amor, convirtiéndonos y creyendo en la Buena nueva; te pedimos que nos des lo que necesitamos para realizar lo que quieres y esperas de nosotros. Ayúdanos, Señor, a comprender lo que implica seguirte, a ser conscientes de la misión que nos diste, del compromiso que significa asumir tu estilo de vida; regálanos la gracia de conocerte siempre más, asumiendo tus actitudes, aprendiendo de ti a realizar la voluntad y el proyecto del Padre, actualizando así su reinado con nuestra vida y siendo presencia tuya para todos los que nos rodean. Y si así lo quieres y deseas, que nos llames a trabajar como catequistas en la Iglesia. Amén.

Motivación antes de realizar la lectura del texto:

La vocación de los primeros discípulos es para Marcos el ejemplo concreto de esa fe y esa conversión necesarias para seguir a Jesús. Lo importante no es tanto la renuncia y el desprendimiento, sino la adhesión a Él. Discípulo no es alguien que ha abandonado algo, sino más bien el que ha encontrado a Alguien. Escuchemos el texto del Evangelio de San Marcos

(Forma de leerlo: Proclamar el texto en voz alta y todos de pie, si la lectura se hace en grupo)


Lectura del Evangelio de San Marcos (1,14-20):

Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”.  

Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.

 Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó, y con ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.

Luego, le invitamos a leer el versículo que más le llamó la atención, si es en grupo que cada uno lo lea en voz alta (todos sentados).


Meditación y preguntas desde la lectura del texto:

En Galilea, Jesús da comienzo a su vida pública. ¿Qué anuncia Jesús? ¿Qué consecuencias tiene ese anuncio para quienes lo escuchan? Mc 1,16-20: Jesús encuentra a un grupo de pescadores. ¿Qué les propone? ¿De qué manera reaccionan ellos ante su llamada? No hay vocación que no esté orientada a la misión. ¿Cuál es la misión que Jesús confía a los nuevos discípulos? ¿En que cambia sus vidas? ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el texto?

 La llamada de Jesús a los primeros discípulos no es un hecho del pasado. Él sigue pasando por nuestro lado y nos invita a proclamar con él la Buena Noticia. También nosotros somos sus colaboradores en la tarea del Reino. ¿De qué manera percibo en mi vida y en mi experiencia esa llamada? Conviértanse y crean en el evangelio… ¿Qué cambio radical espera Dios de mí? ¿Jesús es para mí realmente Buena Noticia? ¿Cómo vivo en este momento de mi vida el seguimiento de Jesús? ¿Qué significa hoy para mí, ser discípulo o discípula de Jesús? ¿Respondo con prontitud, “inmediatamente” a las llamadas del Señor? El texto que hemos meditado: ¿me invita a un servicio en la Iglesia, como podría ser la catequesis?

(Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto me dice a mi propia realidad y situación personal)

Oración:

¿Qué le digo (o decimos) al Señor motivado (s) por su Palabra? A la luz de la Palabra hemos descubierto que nuestro camino de seguimiento está lleno de luces y de sombras. Le damos gracias al Señor por todas las cosas buenas que hay en la vida, por la Luz que pone en nuestros corazones y, sobre todo, porque nos anuncia la llegada del Reino con sus palabras y con sus obras. Luego de un tiempo de oración personal, compartimos en grupos nuestra oración (o todos juntos) Se puede, también, cantar un canto, como al comienzo de la lectura, o un canto qye tenga que ver con la llamada o vocación.

Compromiso:

En mi tiempo (o nuestro tiempo) de oración personal, le pido al Señor la luz necesaria para descubrir en qué debo cambiar, cuál es la conversión que espera de mí. Realizar alguna acción concreta que exprese mi compromiso por el Reino y mi gratitud a Dios por haberme (habernos) llamado a colaborar con Él (si se está trabajando en grupo pueden redactarlo por escrito o expresarlo a los demás catequistas o al grupo, si sienten la llamada de servir en la Iglesia como catequistas).

Oración final:

Bendito seas, Señor Jesús, porque hoy nos invitas a optar contigo por la espléndida aventura del Reino de Dios; haz que tu amor desbordante y el momento decisivo que vivimos, nos motiven para crecer más y más como personas y cristianos. Conviértenos, Señor, a los valores permanentes de tu reino: verdad y vida, santidad y gracia, justicia, amor y paz. Y concédenos el espíritu joven del Evangelio para amar más, para empezar la vida cada mañana, para comprometernos en las tareas del Reino, en especial, si nos llamas a ser catequistas en la Iglesia, con un corazón disponible, entregado y generoso. Amén.

 

¿Cómo integrarme a la catequesis parroquial?

Después de haber meditado la Palabra de Dios, ¿qué debo hacer para responder al llamado a ser catequista? 

Lo primero que debe hacer es llamar a su parroquia y preguntar ¿con quién debe hablar para ser catequista?

Una vez que se haya integrado al grupo, deberá iniciar procesos de formación constante, pues nadie da lo que no tiene.

En caso de que desconozca como son los procesos de catequesis o algún otro detalle que desee saber, puede llamar la oficina de catequesis de su diócesis:

   Diócesis de Alajuela: 2433-6005
   Arquidiócesis de San José: 2223-8207
   Diócesis de Cartago: 2552-9082
   Diócesis de Ciudad Quesada: 2460-2761
   Diócesis de Limón: 2768-4123
   Diócesis de Puntarenas: 2661-4507
   Diócesis de San Isidro: 2771-4651
   Diócesis de Tilarán-Liberia: 2666-3559


¡Qué el Señor le bendiga y lo ilumine en esta gran desición que usted hoy está tomando!