La enseñanza de san Pablo en el 22º domingo Tiempo Ordinario Ciclo A



Romanos 12,1-2 "Presentad vuestros cuerpos como hostia viva"

Pablo trata ahora el testimonio de vida de los cristianos como culto a Dios. El motivo y la motivación para la exhortación son las misericordias de Dios. La cercanía misericordiosa de Dios al hombre posibilita un cambio de vida y obliga a un cambio que brota de lo interno, es algo nuevo. La fe viva exige las obras de las virtudes cristianas, pero esas obras no son en sí medios para la salvación, sino respuesta o correspondencia a la misericordia de Dios, o sea, gratuidad del creyente con el Dios salvador y misericordioso.
Hasta ahora Pablo nos ha presentado los fundamentos para la justificación del hombre por medio de la fe (1,18-8,39) y el futuro del pueblo de Israel (9,1-11,35), ahora nos señala como se debe vivir y organizar la vida cristiana desde el Espíritu del Evangelio en el mundo y en la comunidad.

a) Los cristianos llamados a la autotransformación y no a la transformación según el mundo

Se trata de una presentación positiva, pues los creyentes en Cristo son un pueblo que se ofrece a Dios como sacrificio vivo, santo, agradable y que dan a él un culto razonable.

1 Os exhorto, pues, hermanos: Pablo da paso a la exhortación y de ese modo recoge el argumento de los 11 capítulos anteriores. Lo hace llamándolos “hermanos”, y por tanto, en total sintonía de fe en Jesucristo. Podemos entender la exhortación en el sentido de que quien ha sido liberado de la esclavitud del pecado por la misericordia de Dios se siente obligado (como actitud de respuesta o correspondencia) a una nueva forma y práctica de vida desde su más profunda interioridad. En caps. 12-16 aparecen tres exhortaciones: 12,1-2; 15,30; 16,17 y en ellas solicita Pablo a los cristianos que se comprometan con determinados comportamientos o a asumir ciertas actitudes y evitar otras.

Por las compasiones de Dios: en relación, por medio de comunicación de las “compasiones” o misericordias, que en el texto significa el sentimiento de Dios con los hombres en su situación de necesidad; se describe también la intención fundamental de la acción de Dios expuesta en los caps. 1-11. Es el Dios que se apiada (tiene misericordia) de todos, judíos y gentiles, en su situación de ausencia de salvación, y que es la única autoridad en la comunidad cristiana. Dios es para Pablo el Padre de la misericordia (cf. 2Cor 1,3). A través de Pablo es Dios mismo el que exhorta a un comportamiento ético que surge de haber experimentado la donación del amor de Dios en medio de la miseria (misericordia)

A presentar vuestros cuerpos como hostia (sacrificio) viva, santa, agradable a Dios:
“Presentar” es el término técnico para la presentación de ofrendas de animales. Sin embargo, Pablo nos indica que el nuevo culto que los cristianos ofrecen a Dios no consiste en sacrificio de animales, sino en la entrega de la propia vida al servicio (liturgia) de Dios.
“Cuerpo” indica que el cristiano en su ser (toda su existencia corporal) en medio de la realidad del mundo se coloca a disposición de Dios como auténtico culto. Si queremos lo expresamos así: el cuerpo del creyente en Cristo es lugar de encuentro y comunión con Dios. En cierto sentido es la consecuencia de haber recibido el bautismo, mediante el cual el cristiano pone toda su existencia al servicio de la causa de Dios. En 1Cor Pablo amplía esta expresión cuando indica que nuestro cuerpo liberado del pecado (Rom 6,6) y rescatado gracias a la muerte de Cristo ya no es posesión mía, sino que pertenece totalmente al Señor (1Cor 6,13) y es instrumento para alabar a Dios (1Cor 6,20).
“Sacrificio” indica que la nueva vida está bajo el signo de la ofrenda (cf. Lc 2,22 donde se utiliza para la presentación de Jesús al templo; Rom 6,13 para el cristiano que se presenta a sí mismo; Ef 5,27 en relación con Dios presentando a los salvados; Col 1,28 de Cristo presentando a su Iglesia).
“Sacrificio vivo” indica que no se trata como en el AT de sacrificio de animales muertos sino de un cuerpo vivo (cf. 6,8.11.13), pero además de que se trata de la nueva vida transmitida por el Espíritu (cf. 6,11.13; 8,11). Es el Espíritu vivificador el que hace de nuestro sacrificio un sacrificio vivo.
“Santa” como consecuencia del convencimiento de que los cristianos son llamados santos (cf. 1,7) y han sido santificados por Dios (1Cor 1,2; 6,11).
“Agradable” es un término cultual tradicional que subraya lo particular y especial del culto ofrecido conforme al Espíritu y en sintonía con la búsqueda de su voluntad.
De todo esto podemos deducir que para Pablo es importante que el cristiano no se limite en el culto a la presentación de sacrificios de animales, sino que con toda su existencia se coloque en el culto divino a Dios. Dios espera que el hombre le de culto en la totalidad de su ser, que sea el hombre el que ofrezca, más aún, el que se ofrezca, o de otro modo, Dios no quiere tanto dones, sino al donante, al hombre, al creyente y su respuesta personal. De ese modo la liturgia no se limita al culto en el templo, sino que se extiende a todos los sitios y circunstancias en las que el cristiano se desenvuelve, en la cotidianidad.

Éste es vuestro culto razonable: “razonable” indica también espiritual, término que aparece aquí y en 1Pe 2,2 en toda la Biblia. El culto razonable consiste, si unimos todos los términos anteriores, en colocarse delante de Dios con toda la existencia a su disposición. Se trata de un culto en el que el cristiano se ofrece a sí mismo con toda su corporalidad y todo su ser aún en medio de este mundo. Es, por tanto, una autodonación del cristiano que fundamenta el nuevo culto espiritual en medio de un mundo profano, culto que se distingue de cualquier otro culto puramente ritual. Dicho culto implica la mente y el corazón más allá de la simple presentación de obras externas y que tiene la característica de poner al hombre en relación con Dios

b) La autotransformación se fundamenta en la renovación de actitudes

Podría pensarse que este versículo es expresión del cambio realizado en el bautismo en cuanto cambio de una existencia vieja a una existencia nueva, renovada como una nueva creación (cf. 2Cor 5,17; Gál 6,15) que brota del bautismo. La dimensión es positiva al poder probar qué es y qué no es la voluntad de Dios, lo bueno, lo grato, lo perfecto.

2 Y no os ajustéis a la forma de este mundo: “no ajustarse”, primer imperativo que exhorta a no conformarse o tener el hábito de adaptarse según algo, en este caso según el mundo. “Mundo” indica que este mundo (caracterizado por la presencia de personas y poderes contrarios a la salvación ofrecida por Cristo) no debe ser tomado como pauta de nuestra vida. El verbo utilizado indica no amoldarse a la pauta de otro, a su molde (cf. 1Cor 7,31; Flp 2,7ss). El cristiano a través del bautismo ha sido liberado del dominio de este mundo.

Sino transformaos por la renovación de la mente: si en el versículo 1 invita a ofrecer el cuerpo como sacrificio vivo, ahora exhorta, con otro imperativo, a transformar la mente por la renovación (cf. 1,28). El verbo utilizado habla de metamorfosis que no es una actitud externa, sino una forma orgánica generada por un principio interno de vida (cf. Mt 17,2; Mc 9,2; 2Cor 3,18). El cambio sugerido por Pablo es radical en todos sus aspectos renovados, comenzando por la mente. “Mente” indica la persona toda en cuanto ser pensante y libre para tomar decisiones desde lo más profundo de sí misma. Renovar la mente es entonces ser vivificados por la vida de Cristo y su Espíritu (cf. 6,2-13; 8,1-8)

Para que comprobéis cuál es la voluntad de Dios: “comprobar” indica el examen y su resultado positivo que lleva a la adhesión de los tres términos que a continuación se mencionan, es algo así como un descubrir para verificar. La nueva actitud y estilo de pensar renovados por el Espíritu de Cristo ha de ser comprobado críticamente para poder distinguir lo que es voluntad de Dios y decidirse por ella (cf. Flp 1,9-10; Col 1,9-10; Flm 6). Con todo se nos dice de alguna manera que el cristiano está capacitado para conocer la voluntad de Dios, en todo caso está capacitado para descubrir qué no es su voluntad. Pablo nos deja claro que la renovación no es el resultado de adaptarse a una doctrina ética general o a la casuística de la moral teológica, sino que por la renovación de actitudes el cristiano es capacitado para reconocer en situaciones concretas (individuales y sociales) lo que de él se espera.

Lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto: recordemos que en el AT los sacerdotes del Templo debían someter a rigurosa prueba los animales destinados al sacrificio para comprobar su aptitud. Ahora esa comprobación la realiza el cristiano con sus actitudes y comportamientos buscando en todo lo bueno, agradable, perfecto para ser sacrificio que se ofrece al Padre por Jesucristo.