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CENACAT impulsa “conversión misionera” en la catequesis para sanar heridas sociales de Costa Rica

Concluye la I Semana de Reflexión de Catequesis con el firme compromiso de pasar de la simple transmisión de contenidos a un modelo de iniciación a la vida cristiana y acompañamiento real.

CARTAGO, Costa Rica. – Del 6 al 9 de julio, en la Casa de Ejercicios Espirituales Alvernia, la ciudad de Cartago se convirtió en el epicentro de un profundo ejercicio de escucha eclesial y discernimiento comunitario con la celebración de la I Semana de Reflexión de Catequesis. El encuentro se consolidó como una experiencia sinodal en la que las diversas diócesis de Costa Rica compartieron sus alegrías, desafíos y esperanzas con miras a renovar la acción evangelizadora del país.

A través de un análisis enfocado en los “signos de los tiempos”, los participantes constataron que la catequesis costarricense experimenta un cambio de paradigma irreversible, mismo que se ha venido dando desde hace más de diez años. La práctica tradicional, orientada casi exclusivamente a la preparación de sacramentos o al cumplimiento de requisitos formales ha quedado atrás hace mucho, pero aún se está abriendo paso a un proceso continuo de evangelización y discipulado, con especial cercanía pastoral en comunidades rurales, zonas alejadas e indígenas.

Las diócesis identificaron con realismo dolores profundos en la población como la violencia ligada al narcotráfico, el sicariato, la desintegración familiar, la pobreza, el desempleo y problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad, que afectan gravemente a la juventud. A esto se suman el descenso de la natalidad, los procesos migratorios y el fuerte impacto cultural de la tecnología.

Frente a esta coyuntura, los participantes reflexionaron sobre la vivencia actual y factores por mejorar para la correcta implementación del paradigma de la Iniciación a la Vida Cristiana, siempre basadas en un itinerario estructurado (Precatecumenado, Catecumenado, Purificación e Iluminación, y Mistagogía). Aunque se reconoció que este modelo aún genera incertidumbres y exige un fuerte cambio de mentalidades tanto en sacerdotes como en laicos, predomina el entusiasmo por recuperar el acompañamiento personal y la centralidad de Jesucristo.

El encuentro concluyó con una firme resolución para los próximos años: impulsar una verdadera conversión misionera. La Iglesia costarricense asume la tarea de estructurar una catequesis más familiar, comunitaria y sinodal, donde el objetivo prioritario ya no sea únicamente enseñar la fe desde la teoría o la doctrina, sino responder con el Evangelio a los clamores y heridas de la sociedad actual.